Todos los proyectos y estudios que desarrolla ICC comparten una filosofía de trabajo. Una filosofía que singulariza la oferta de ICC y mantiene continuidad desde el inicio de un proyecto, en su proceso de elaboración y en el producto final entregado al cliente. Los cinco pilares de esta filosofía son:
La mirada caleidoscópica
Una sociedad y una realidad dinámica, cambiante y en constante evolución reclama que la mirada desde la cual se analiza tenga capacidad de adaptación. La mirada calidoscópica es la que permite ver tanto cada una de las partes de un mosaico como los cambios que genera su movimiento.
La planificación
ICC ha conducido un gran número de procesos de planificación estratégica. Esta experiencia y el convencimiento que trabajar desde esta perspectiva es una condición necesaria para la obtención de buenos resultados, hacen de la planificación el sujeto de todos los proyectos de ICC y el objeto de muchos de ellos.
La proximidad
La distancia que permite una mirada analítica en relación a la realidad estudiada no impide una apuesta por el acercamiento, el conocimiento y la creación de complicidades con los agentes territoriales y sectoriales. La voluntad de elaborar productos artesanales (entendidos en contraposición a los industriales) es lo que hace que ICC apueste por la proximidad, por conocer al detalle lo que singulariza la realidad estudiada, ya sea en un territorio, un sector o un equipamiento.
La flexibilidad
El método de trabajo de ICC se basa en una relación estrecha con sus clientes. Partiendo de un proyecto previo de estudio, ICC se adecua a les necesidades que van surgiendo durante su desarrollo. Esta necesidad de flexibilidad deriva de compartir un objetivo común con los clientes: el rigor procesal y la obtención de un buen producto final.
La innovación y el riesgo
La innovación conceptual y metodológica caracteriza los proyectos de ICC. Ser imaginativos y arriesgados en la perspectiva de análisis de diferentes realidades ha llevado a ICC a elaborar proyectos pioneros en el ámbito cultural. La innovación y el riesgo, pero, no son una finalidad en sí misma, sino una manera de afrontar proyectos que requieren un paso más allá de los análisis convencionales.